Saludo del Embajador de la República Federal Alemana 

Dr. Christian Hellbach

Personas desbordantes de júbilo en la Puerta de Brandemburgo, fundidas en abrazos, riendo y llorando al mismo tiempo de pura alegría. Son imágenes tan conmovedoras como estas las que relacionamos con la caída del Muro en noviembre de 1989 y con la Unidad Alemana de hace 30 años.

El mundo entero veía con incrédulo asombro cuánta energía podía emanar del valor de las personas y cómo el anhelo de justicia y libertad lograba poner fin a una dictadura de manera pacífica. Por muy sorprendentes que resultaran para todos los acontecimientos acaecidos en el otoño de 1989, la caída del Muro de Berlín no surgió de la nada sino su camino se vio allanado por una política de reconciliación y acercamiento y por el diálogo mantenido por personas de la sociedad civil durante décadas más allá de los límites del Muro; y fueron las personas valerosas quienes forzaron su caída. Un año más tarde, el 3 de octubre de 1990, se producía la unificación de los dos Estados alemanes como resultado de las intensas y valientes negociaciones políticas mantenidas con los aliados y los vecinos. También gracias a ellos, nuestro país está ahora firmemente anclado en la comunidad internacional y en una Europa unida y pacífica